Quiero agradecer al Padre y al Señor Jesucristo por haber terminado la predicación de los niños, con los niños y sus padres apoyando. Me siento emocionada, una mujer tan sencilla como yo, haberle podido servir al Señor, para enseñar a los más pequeños que Él tanto ama. Muchas gracias, me siento bendecida con su amor. Muchas bendiciones a mis amigos chilenos y extranjeros.