3.- El bautismo de Jesús.



Ver vídeo como introducción al estudio. Es de suma importancia ver vídeo primero, porque de ahí nace la predicación.


Por culpa de la desobediencia de Eva y Adán entró la muerte.

Génesis 3:22
Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.

Al comer el fruto prohibido automáticamente quedamos sin la posibilidad de regresar a donde nuestro Padre, el día en que falleciéramos moriríamos para siempre, pero hoy contamos con una esperanza, si hemos sufrido no vamos a vivir más de 100 años; recuerden niños nacimos, crecemos, nos reproducimos y morimos; sin embargo sucedió un milagro hace más de 2.000 años.
Jesús vivía con su Padre en el cielo, Él estaba muy preocupado porque la humanidad entera moriría sin poder regresar hasta Dios, como Jesús era un buen hijo que no quería ver a su Padre triste y también nos quería, ofreció venir a la Tierra a que lo crucificaran y así con su sangre salvar nuestras vidas, y de esa forma podríamos volver al Padre por la eternidad o para siempre donde nunca más sufriremos. Esto pasó porque no había nadie en la Tierra que pudiera dar su vida porque somos pecadores, recuerden que Adán lo creó el Padre, solo Jesús podría hacerlo.
Pequeñitos como quisiera decirles muchas cosas más pero ustedes están tomando recién la papilla, solo quiero que sepan cuanto los ama Jesús, que llegó a decir que el que no fuera como niño no podría entrar al Reino de los Cielos.

Mateo 19:14
Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.

Marcos 10:15
De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

Hay algunos sacrificios para volver al Padre, Jesús dejó algunos mandamientos, los cuales hay que obedecer.
Debemos bautizarnos para dejar atrás todas las cosas malas que pasaron por nuestra cabeza.

Juan 3:5
Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.



















Dejad que los niños vengan a mi. De: Gladys Tapia, sierva de Jesucristo.